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[vc_row][vc_column width=”2/3″][vc_column_text]No viene mal recordar el funcionamiento de un disco duro, para los casos en los que empecemos a tener problemas con ellos, o incluso cuando creamos que hemos podido perder información.

Para empezar me gustaría aclarar el funcionamiento de un disco duro. Es un sistema de grabación magnética que utiliza uno o más discos en su interior, que unidos por un eje, giran hasta unas 7200rpm (los discos duros de los portátiles suelen ser a 5400rpm, y hay discos de unas 10.000rpm que se suelen utilizar en servidores). Para que os hagáis una idea es similar al funcionamiento de antiguo tocadiscos, una aguja (en éste caso magnética) va leyendo la información de los discos mientras giran.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/3″][vc_single_image image=”593″ alignment=”center” border_color=”grey” img_link_large=”yes” img_link_target=”_blank” qode_css_animation=””][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Como ya sabréis si estáis por aquí, es que los discos duros guardan la información por sectores, y que estos sectores, por diversos motivos pueden irse estropeando.

Hoy en día todos los discos tienen una tecnología llamada S.M.A.R.T. que ya realiza un escaneo y condena ciertos sectores inservibles de manera completamente transparente para el usuario, pero hay ocasiones en las que no son tan eficaces.

Para ello tenemos tres opciones:

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_row_inner css=”.vc_custom_1443855058069{margin-right: 10% !important;margin-left: 10% !important;}” row_type=”row” use_as_box=”” type=”full_width” text_align=”left” row_negative_margin=”” css_animation=””][vc_column_inner width=”1/1″][vc_empty_space height=”32px” background_image=”” image_repeat=”no-repeat”][vc_gallery type=”flexslider_slide” interval=”3″ images=”596,597,598″ onclick=”link_image” custom_links_target=”_self” column_number=”2″ grayscale=”no” choose_frame=”default” images_space=”gallery_without_space” title=”Comprobar Errores con Windows”][vc_empty_space height=”32px” background_image=”” image_repeat=”no-repeat”][vc_gallery type=”flexslider_slide” interval=”3″ images=”601,602″ onclick=”link_image” custom_links_target=”_self” column_number=”2″ grayscale=”no” choose_frame=”default” images_space=”gallery_without_space” title=”Formatear con herramientas de terceros”][vc_empty_space height=”32px” background_image=”” image_repeat=”no-repeat”][vc_gallery type=”flexslider_fade” interval=”3″ images=”603″ onclick=”link_image” custom_links_target=”_self” column_number=”2″ grayscale=”no” choose_frame=”default” images_space=”gallery_without_space” title=”Formatear al arrancar”][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column][/vc_row]

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